No hay nada nuevo en el título. Yo no pretendo inventar la pólvora con mis posts pero tal vez si remarcar cosas que pueden terminar siendo evidentes pero que, en la sociedad que vivimos, pasamos por alto. Desde hace tiempo hemos visto en toda actividad deportiva expresiones en contra del racismo. Esto a consecuencia de los diversos casos de abuso policial que se suscitaron en diversos lugares de Estados Unidos.
Es, ahora, una costumbre ver a los jugadores de ambos equipos y al árbitro principal arrodillarse antes del inicio del partido. Se ha hecho habitual también los mensajes en las camisetas y los comentarios de los locutores. Todo está perfecto. No podría estar más conforme con estas manifestaciones. Sin embargo, podría ser mejor. Todo siempre puede ser mejor.
Creo firmemente que, como dice el título de esta entrada, todas las vidas deben ser tomadas en cuenta, y esto no es una crítica a la actitud, sino a la mentalidad con la que algunas personas siguen caminando por este mundo. Esto, en el contexto de lo sucedido recientemente en un partido de la USL, segunda división de la Major League Soccer de Estados Unidos.
La situación fue así: Un jugador ofendió a otro con un comentario homofóbico, el árbitro no lo entendió. El técnico del equipo del deportista agredido solicitó una sanción, el arbitró se escuda diciendo que no lo escuchó bien y que el juego continúe. El técnico, Landon Donovan, defiende a su jugador e indica que si no hay sanción no seguirán jugando. El partido no se jugó más por la retirada del San Diego Loyal, equipo dirigido por Landon Donovan.
Ahora ustedes tendrán su posición y yo la mía, sin embargo yo no cuestiono ni al arbitro, ni a Landon Donovan. El que estuvo peor en esta situación fue el técnico rival. Un comentario lo grafica a él y a muchas personas que comparten su posición: "No hagamos un problema de esto".
Ese comentario demuestra lo poco que hemos crecido como sociedad. La poca empatía que mostramos y que, mientras no nos afecte, no hacemos un gran problema de esto. No voy a ser cucufato, en el fútbol se dicen de todo. Aquí un ejemplo:
Habiendo visto eso, creo que es válido decir que todo tiene un límite y ese es agredir a alguien por quien es como persona. Hemos normalizado el ofender al rival por su color de piel o su orientación sexual y ahora juzgan a quienes piden que evitemos esas actitudes. Vivimos en una sociedad donde eso pasa dentro y fuera de las canchas pero en el escenario que podemos contralar debemos empezar a limitarlo. Debemos empezar a demostrar que todas las vidas importan.

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